si el coche ha empezado a consumir más combustible de lo normal sin una causa aparente, también conviene revisar algunos elementos mecánicos.
Antes de acudir al taller, podemos hacer varias comprobaciones sencillas que nos ayudarán a determinar si el aumento es puntual o si realmente existe algún problema.
Primero: comprueba si el coche realmente consume más
El consumo que muestra el ordenador de a bordo resulta útil como referencia, pero si queremos comprobar si el aumento es real, podemos calcularlo nosotros mismos.
Una forma sencilla consiste en llenar el depósito, poner a cero el cuentakilómetros parcial y volver a llenarlo después de recorrer varios cientos de kilómetros.
¿Ha cambiado algo en tus recorridos habituales?
Antes de pensar en una avería, merece la pena recordar cómo hemos utilizado el coche durante las últimas semanas.
Un coche puede aumentar considerablemente su consumo sin tener ningún problema mecánico.
Los trayectos urbanos, los recorridos muy cortos, los atascos o circular continuamente con el motor frío aumentan el consumo.
Por ejemplo, si normalmente hacemos carretera y durante unas semanas utilizamos principalmente el coche para recorridos cortos por ciudad, comparar ambos consumos puede llevarnos a pensar que existe un problema cuando simplemente han cambiado las condiciones de uso.
También influyen:
- Llevar más peso de lo habitual.
- Utilizar un cofre o barras en el techo.
- Circular con las ventanillas abiertas a velocidades altas.
- Hacer más recorridos con desniveles.
- Conducir con aceleraciones y frenadas frecuentes.
- Utilizar más el aire acondicionado o la calefacción.
Si nada de esto ha cambiado y el consumo sigue siendo claramente superior, podemos continuar buscando otras causas.
Comprueba la presión de los neumáticos
Es una de las comprobaciones más sencillas y merece la pena hacerla antes de buscar problemas más complicados.
Una presión de los neumáticos inferior a la recomendada aumenta la resistencia a la rodadura, por lo que el motor necesita más energía para mover el vehículo.
Consulta la presión indicada por el fabricante y compruébala con los neumáticos en las condiciones recomendadas por este.
No olvides que la presión adecuada puede variar dependiendo de la carga del vehículo.
Si además notas un desgaste irregular de los neumáticos, conviene comprobar su estado y la alineación.
¿El aumento de consumo ha coincidido con la llegada del frío?
La temperatura también puede explicar parte de la diferencia.
Durante los meses fríos, el motor tarda más tiempo en alcanzar su temperatura normal de funcionamiento, especialmente cuando hacemos trayectos cortos.
A esto podemos sumar el uso de la calefacción, luneta térmica y otros sistemas eléctricos.
Por tanto, observar cierto aumento del consumo en invierno no implica necesariamente que exista una avería.
Lo importante es determinar si la diferencia resulta razonable o si el consumo ha aumentado de forma considerable y se mantiene durante varios depósitos.
Revisa cuándo cambiaste el filtro de aire
El motor necesita recibir la cantidad adecuada de aire para funcionar correctamente.
Un filtro de aire muy sucio u obstruido puede afectar al funcionamiento del motor y, dependiendo del vehículo y de su sistema de gestión, contribuir a un funcionamiento menos eficiente.
Si no recuerdas cuándo se sustituyó por última vez, comprueba el intervalo de mantenimiento recomendado para tu vehículo.
No conviene cambiar piezas simplemente porque el coche consume más, pero revisar el historial de mantenimiento puede ayudarnos a encontrar elementos que necesitan atención.
Las bujías también pueden influir en un coche de gasolina
En los motores de gasolina, unas bujías desgastadas o con problemas pueden provocar una combustión deficiente.
Además de un posible aumento del consumo, podemos notar:
- Dificultad para arrancar.
- Ralentí irregular.
- Tirones.
- Pérdida de potencia.
- Fallos de encendido.
Si aparecen varios de estos síntomas al mismo tiempo, merece la pena revisar el sistema de encendido.
Problemas en los inyectores
Los inyectores se encargan de suministrar combustible al motor de forma controlada.
Suciedad, desgaste o un funcionamiento incorrecto pueden alterar la cantidad o la pulverización del combustible.
Un problema de inyección puede acompañarse de otros síntomas como ralentí irregular, tirones, dificultad de arranque, pérdida de rendimiento, humo anormal u olor a combustible.
En este caso ya no hablamos de una simple comprobación doméstica. Si sospechamos un problema de inyección, conviene realizar un diagnóstico adecuado antes de sustituir componentes.
Algunos sensores pueden provocar un aumento del consumo
Los motores actuales utilizan distintos sensores para determinar cuánto combustible necesitan y controlar su funcionamiento.
Si alguno envía información incorrecta, la gestión del motor puede dejar de trabajar en las condiciones óptimas.
Entre los componentes que pueden estar relacionados con problemas de consumo encontramos, dependiendo del vehículo, la sonda lambda, el sensor de temperatura, el caudalímetro (MAF) o el sensor de presión (MAP).
Esto no significa que debamos cambiar uno de estos sensores cuando aumenta el consumo.
De hecho, sustituir piezas sin realizar antes un diagnóstico puede resultar caro y no solucionar el problema.
Si el aumento de consumo aparece acompañado de un testigo de avería, pérdida de potencia u otros síntomas, una lectura de diagnosis puede proporcionar información muy útil.
¿Un problema con el DPF o la EGR puede aumentar el consumo?
En los vehículos diésel también debemos tener en cuenta los sistemas anticontaminación.
El filtro de partículas (DPF/FAP) necesita realizar periódicamente un proceso de regeneración para eliminar las partículas acumuladas.
Durante determinadas fases de regeneración puede aumentar temporalmente el consumo. Si el vehículo realiza principalmente trayectos urbanos y cortos, puede tener más dificultades para completar estos procesos.
Los problemas relacionados con la EGR también pueden afectar al funcionamiento del motor y aparecer junto con síntomas como pérdida de potencia, tirones, humo o testigos de avería.
De nuevo, el consumo elevado por sí solo no permite determinar que el DPF o la EGR sean los responsables.
Comprueba también cuándo hiciste el último mantenimiento
Cuando intentamos averiguar por qué un coche consume más, merece la pena revisar su historial.
Pregúntate:
- ¿Cuándo se cambió el aceite por última vez?
- ¿Se utilizó la especificación y viscosidad adecuadas?
- ¿Cuándo se sustituyeron los filtros?
- ¿Cuándo se revisaron o sustituyeron las bujías si el motor las utiliza?
- ¿Ha aparecido algún aviso o testigo recientemente?
- ¿Ha cambiado el comportamiento del motor?
Un mantenimiento correcto ayuda a que el motor funcione en las condiciones previstas por el fabricante.
Además, esta revisión puede descubrir que algún elemento ha superado su intervalo de mantenimiento.
Cómo buscar la causa sin empezar a cambiar piezas
Si has detectado un aumento repentino del consumo, puedes seguir este orden:
- Mide el consumo real durante varios repostajes.
- Comprueba si han cambiado tus recorridos o tu forma de utilizar el coche.
- Revisa la presión y el estado de los neumáticos.
- Ten en cuenta la temperatura exterior y el uso de climatización.
- Revisa el historial de mantenimiento.
- Observa si han aparecido otros síntomas: tirones, humo, pérdida de potencia, ralentí irregular, dificultad de arranque, olores o testigos.
- Si el aumento continúa sin explicación, realiza un diagnóstico antes de sustituir componentes.
Este orden puede ayudarnos a descartar primero las causas más sencillas.
¿Cuándo conviene acudir al taller?
Un pequeño cambio de consumo entre diferentes depósitos no tiene por qué preocuparnos.
Sin embargo, conviene buscar la causa cuando el aumento resulta importante, aparece de repente y se mantiene.
Especialmente si además observamos:
- Testigo de avería del motor.
- Pérdida notable de potencia.
- Tirones o funcionamiento irregular.
- Humo anormal.
- Olor intenso a combustible.
- Dificultad para arrancar.
- Ralentí inestable.
- Consumo que continúa aumentando.
Ante estos síntomas, el taller podrá realizar las comprobaciones y diagnosis necesarias para localizar el problema.
No te fíes de un único depósito
Si el coche parece consumir más que antes, lo primero es comprobar que el aumento sea real.
Las condiciones de conducción pueden cambiar mucho el resultado de un depósito a otro. Medir el consumo durante varios repostajes nos proporciona una referencia mucho más útil.
Una vez confirmado el aumento, podemos empezar por las comprobaciones sencillas: recorridos, neumáticos, temperatura y mantenimiento.
Si no encontramos una explicación o aparecen otros síntomas, llegará el momento de realizar un diagnóstico.
Descarga nuestro archivo en EXCEL para hacer las comprobaciones, utiliza datos de 3 recargas de combustible para ver la evolución.
Si necesitas hacernos alguna consulta relacionada con este u otro tema no dudes en enviarnos un email, te responderemos lo antes posible.
